viernes, 11 de junio de 2010

"Que la historia de un niño adoptado sea dura no significa que se deba edulcorar"

Alberto Rodríguez, Psicólogo y terapeuta familiar



Adoptar no es un camino de rosas. A las duras e interminables evaluaciones y trámites le sigue otra parte, de la que quizás se hable menos: la nueva vida de ese niño y de sus padres. De familias que comienzan a recorrer un camino vital no exento de obstáculos. «Las cosas más importantes de la vida suelen ser costosas», recuerda Alberto Rodríguez, director de acogimiento y adopción de Agin-tzari. Esta cooperativa de iniciativa social colabora con la Asociación de Familias Adoptivas de Gipuzkoa-Ume Alaia, que organiza charlas y jornadas formativas sobre la adopción. En una de éstas, celebrada ayer en San Sebastián, el psicólogo habló sobre las necesidades emocionales de los menores adoptados.


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